Para nadie es un secreto que en épocas anteriores, las personas más pobres vivían a merced de los más ricos para que estos le proporcionaran trabajo, y así poder mantener a sus familias. En nuestros tiempos es igual, o peor, porque no solo vivimos a merced de los ricos para que nos proporcionen trabajo, sino que son ellos quienes nos gobiernan, es decir, quienes tienen en sus manos nuestro desarrollo.
Pero es de resaltar que anteriormente la vida era mucho más llevadera, pues aunque existían las guerras, no todos eran participes de ella, como ocurre ahora, que de alguna manera todos somos responsables de los conflictos y las guerras que se desarrollan. Pero si queremos resaltar algo importante de nuestros antepasados, podemos hablar del respeto por las tradiciones y costumbres que tenían, y las cuales marcaban su diferencia y su autonomía frente a otras culturas.
Tomemos el ejemplo de nuestra querida ciudad señora de Colombia, Guadalajara de Buga, que lastimosamente ha perdido no solo tradiciones, sino también muchos lugares y sitios que por su historia son turísticos.
El delicioso sancocho, el dulce de manjar blanco, entre otros, son productos gastronómicos que siendo tradicionalmente originarios de Buga, han sido tomados por otras ciudades y promocionados de manera tal, que no se reconoce que son de origen bugueño.
Y si de sitios hablamos, lastimosamente el mal manejo de los entes responsables, y la falta de civismo de muchas personas, han llevado a que nuestro rio Guadalajara (donde fue hallado el Señor de los Milagros) se esté día tras día secando cada vez más, y lastimosamente las personas tanto propias como visitantes, no pueden disfrutar de domingos de paseo en familia disfrutando de las aguas del rio.
Está bien y es una necesidad que las ciudades se modernicen, porque los constantes avances tecnológicos y humanos así lo exigen, pero no olvidemos de dónde venimos, luchemos por rescatar aquellas tradiciones que hicieron grandes a nuestros antepasados, pero que sobre todo marcaron el rumbo de lo que somos nosotros ahora, de nuestras costumbres, y son las que han logrado que unirnos como personas civilizadas en una sociedad atropellada por la violencia y por la injusticia.
Pero es de resaltar que anteriormente la vida era mucho más llevadera, pues aunque existían las guerras, no todos eran participes de ella, como ocurre ahora, que de alguna manera todos somos responsables de los conflictos y las guerras que se desarrollan. Pero si queremos resaltar algo importante de nuestros antepasados, podemos hablar del respeto por las tradiciones y costumbres que tenían, y las cuales marcaban su diferencia y su autonomía frente a otras culturas.
Tomemos el ejemplo de nuestra querida ciudad señora de Colombia, Guadalajara de Buga, que lastimosamente ha perdido no solo tradiciones, sino también muchos lugares y sitios que por su historia son turísticos.
El delicioso sancocho, el dulce de manjar blanco, entre otros, son productos gastronómicos que siendo tradicionalmente originarios de Buga, han sido tomados por otras ciudades y promocionados de manera tal, que no se reconoce que son de origen bugueño.
Y si de sitios hablamos, lastimosamente el mal manejo de los entes responsables, y la falta de civismo de muchas personas, han llevado a que nuestro rio Guadalajara (donde fue hallado el Señor de los Milagros) se esté día tras día secando cada vez más, y lastimosamente las personas tanto propias como visitantes, no pueden disfrutar de domingos de paseo en familia disfrutando de las aguas del rio.
Está bien y es una necesidad que las ciudades se modernicen, porque los constantes avances tecnológicos y humanos así lo exigen, pero no olvidemos de dónde venimos, luchemos por rescatar aquellas tradiciones que hicieron grandes a nuestros antepasados, pero que sobre todo marcaron el rumbo de lo que somos nosotros ahora, de nuestras costumbres, y son las que han logrado que unirnos como personas civilizadas en una sociedad atropellada por la violencia y por la injusticia.
CRISTHIAN ANDRÉS MARÍN
CONSEJERO MUNICIPAL DE JUVENTUD 2010 - 2012

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